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ISSN 1989-4163

NUMERO 64 - VERANO 2015

La Democracia, esa Perra Vieja

David Torres

 

La democracia parlamentaria es el animal más longevo del mundo, muy por delante de galápagos, tortugas, Jordi Hurtado y ancianas japonesas. Dicen que hay un árbol en el parque del Retiro que de pequeñito vio pasar a Napoleón; pues la democracia por ahí le anda. Todo se ha modernizado excepto esta augusta momia, que sigue utilizando modelos, métodos, estructuras y estrategias anteriores a la invención de la fregona, del teléfono y de los rayos X.

Resulta conmovedor ver cómo en campaña, ya en pleno siglo XXI, los candidatos apelan al socorrido truco de esconder el palo y enseñar la zanahoria. Increíble ver a Cristina Cifuentes intentando mostrar su faz más fotogénica mientras acaricia a un anciano, tal vez el mismo anciano al que, en la próxima manifestación frente al Congreso, ordenaría apalear sin que le temblara un pelo de la coleta. Hace poco Esperanza Aguirre se fotografió junto a una emigrante negra que recordaba vagamente a Nelson Mandela y esa imagen integradora venía en el mismo paquete junto a su propuesta de limpiar las calles del centro de Madrid de mendigos, que molestan mucho. El flashback llegó al colmo con la domesticación de ambas rubias junto al macho alfa de la manada, los tres subidos en bicicleta como en una reposición de Verano azul con gaviotas en lugar de pirañas. En Madrid el termostato subió a 38 grados, quizá del bochorno, quizá para hacer juego con la bucólica promesa en esta ciudad con más roña que las uñas de un muerto. Las bicicletas son para el verano y Mariano, que luego habla de populismo, prometió felicidad: toma programa concreto.

Lo más triste de todo es que estos gastados trucos de trilero funcionan, que la masa de votantes se tiende en el suelo cada cuatro años y se deja acariciar la barriga, contenta y meneando el rabo como una vieja perra. No hay que darle muchas vueltas, no se trata de vender motos ni móviles inteligentes, sino de que los mismos clientes crédulos de toda la vida vuelvan a comprar el mismo timo de la estampita. Por eso es mejor recurrir a la célebre fórmula de mierda, del mismo modo que los vendedores de jabón llevan medio siglo haciendo variaciones del clásico anuncio de detergente.

Las urnas, los carteles, los eslóganes, los mitines: todo lo que rodea el gran circo electoral es más antiguo que la tos. En teoría y en la práctica, la democracia es el único producto caducado que sigue intacto después de dos siglos de usarlo, cuando ya nadie viaja en diligencia, ni se cura con sanguijuelas, ni va a operarse sin anestesia. Para que no quede ninguna duda, el PP ha sacado del fondo del armario a un anacronismo con laca que lleva una tira de décadas viviendo del erario público mientras se pregunta en alto qué es lo público como Hamlet a la calavera.
Creer en la democracia a estas alturas es como creer en el sereno. Nos dicen que no se ha inventado nada mejor y hasta nos lo tragamos, con lo fácil que sería suprimir las urnas y votar directamente por internet a través de la tarjeta de crédito. ¿Cree usted que España debe entrar en guerra? ¿Prefiere monarquía o república? ¿Le gusta el tratado ése de libre comercio del que no pueden hablar sus representantes electos? Marque la X, ande, y tome una galleta.

 

 

 

David Torres

 

 

 

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