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ISSN 1989-4163

NUMERO 109 - ENERO 2020

 

La Mujer que "Armó el Belén" en España

Carmelo Arribas

Un artículo recordaba el olvido de los nombres de mujer en el arte, con el título de; " 400 mujeres borradas por decreto de la historia 'oficial' del arte". Lo de "por decreto" como si hubiera una intencionalidad manifiesta, no lo comparto, el resto sí. Es cierto que a la mujer les estaba prohibida la entrada en las academias de arte, donde, posaban modelos desnudos. Pero esto no impidió que sobresalieran en diversas especializaciones, como el bodegón, el retrato, el pastel, casi una especialidad eminentemente femenina y en la sobresalió una mujer Rosalba Carriera, que  fue elegida  miembro de la Academia Francesa por aclamación, e incluso la policromía. Y cada día descubro la existencia de alguna mujer oculta o invisibilizada tras un gran nombre artístico. En estos días. fue el de la hermana del gran escultor murciano, Salzillo, que dió la policromía a las estatuas de su hermano, y del que afirman que de no haber sido por ella, no habrían adquirido esa vitalidad y acercamiento que le dio fama. Porque el verismo de sus esculturas se lo debe a la policromía de sus estatuas, que era realizada por  ella  que " se encargaba de estofar[1] y encarnar las estatuas, … cuya operación también desempeñaba con mucho acierto su hermana Dª Inés, que además de ésta y otras habilidades de su sexo, tenía las de dibujar y modelar con gusto e inteligencia".[2]

¿Y a qué viene esta cita ? Pues porque una de las obras que le dio mayor popularidad,  al escultor, fue el Belén, que todavía conserva ese aire Napolitano, que trajo a España el rey Carlos III y sobre todo su esposa María Amalia de Sajonia.

En 1759, la reina, montó el primer Belén en el Palacio del Buen Retiro en Madrid y lo enseñó a todo el que quisiera verlo, llevaba en España sólo tres meses. Las piezas se las había traído de Nápoles, y puso tal interés y complacencia en la creación del Belén, que acabaría teniendo el sobrenombre de "la Reina del Belén".

Fue el único que realizó en España, porque al año siguiente moriría, con 35 años, de tuberculosis, pero a la que habría de añadir, como causas agravantes, la depresión que arrastraba ante la estancia en un Madrid, al que no llegó a adaptarse, ni tan siquiera llegó a aprender a hablar español, a su costumbre de fumar abundantes puros y a la caída de un caballo.

La habían casado a los 14 años, en uno de aquellos matrimonios pactados que se realizaban entre las familias reales, sin embargo aquella mujer alta, rubia y robusta, enamoró a Carlos III, tanto, que nunca volvería a casarse, y afirmando repetidas veces, que la muerte de Amalia fue "el único disgusto de su vida" a pesar de que su reinado, no estuvo exento de percances.

Sin embargo tras su muerte, siguió haciéndose el Belén, porque esta afición  belenística, era compartida también por el rey. Y a ambos les gustaba que el pueblo disfrutara de su contemplación, tan es así, que ya estando en Nápoles habilitaba una sala, para que el pueblo pasara a verlo y en Madrid hizo lo mismo. Y sin duda debían de ser llamativos e impresionantes, estos belenes porque se sabe que tuvieron hasta seis mil figuras. Incluso llegó a encargar, a dos escultores, unas figuras para su hijo, el futuro Carlos IV, 180 figuras de 50 cms cada una.

La nobleza, empezó a realizar sus propios belenes, y encargaron, en Nápoles, figuras articuladas vestidas con los trajes del momento, de seda, terciopelo y raso. Fue en esta época, en la que uno de estos ricos hombres, el murciano Jesualdo de Riquelme le encargó a Salzillo 566 figuras para hacer un Belén y aún perduran.

Sin embargo algunos opinan que ya existía una tradición popular de realizar belenes, porque Lope de Vega, en el S. XVI, ya montaba, en Navidad, un belén en su casa,, copiado de un retablo de una iglesia. Si bien tradicionalmente se admite, que el primer pesebre se hizo en el S.XIII, en la Toscana italiana, en un pueblo llamado Greccio.

Tras su vuelta de la ciudad de Belén, S. Francisco de Asís, quiso celebrar una Natividad. Pidió permiso al Papa Honorio III, y en una cueva que había en el pueblo, montó un pesebre, y puso en él una figura de piedra que representaba al niño Jesús, y lo acompañó con una mula y un buey reales.
La noche de Navidad, acudieron a rezar los frailes y los del pueblo a esta cueva y dice la leyenda, que cuando Francisco cogió al niño de piedra, este cobró vida.

Y aunque este no fuera el primer belén, si fue el que provocó su gran popularidad, porque se convirtió en una tradición, primero en la Toscana y Umbría y luego en toda Italia. Carlos III y María Amalia de Sajonia, que fue rey de Nápoles, participaba en Italia de esta tradición y tras su llegada a España, lo hicieron popular, proliferando las figuritas de barro, para su confección ya que estas tenían precios populares.

Sin embargo la representación de la escena del Belén, no era algo nuevo. Ya desde los primeros tiempos del cristianismo se representaron estas escenas bíblicas, en las catacumbas, pero incluso posteriormente, la representación del Nacimiento puede encontrarse en relieves, o capiteles, en las iglesias y claustros, porque su intencionalidad era dar a conocer a los cristianos, este pasaje evangélico. El Papa Teodoro I en el siglo VII, trajo desde Belén los restos del pesebre de Jesús, guardándolos en la Basílica de Santa María la Mayor de Roma. Incluso desde el siglo X, se realizaban en las iglesias, autos sacramentales, representando la escena del Belén y la adoración de los Reyes Magos. Pero todo esto no tuvo mayor proyección popular, hasta la representación de S, Francisco en Greccio.

Y poco a poco las figuras del Belén se fueron acompañando de pastores, reyes magos, ángeles y personajes populares, como lavanderas, labradores, ovejas, pollos, cerdos y escenas que suelen representar oficios e incluso edificios populares.

Diversos acontecimientos e ideas han provocado que la tradición belenística no tuviera en ciertos momentos, la misma fuerza que en otras ocasiones, e incluso ciertos movimientos ideológicos , para convertir estas fechas en unas festividad laica, dándole importancia, con una idea consumista a personajes como Papá Noël, no han acabado de borrar esta tradición popular que no sólo sobrevive en España e Italia, también en Francia, Austria, Alemania, en América Latina, por influencia española, y lógicamente en los Estados Unidos, por la enorme presencia de hispanos.

¿Y qué significa "armar un Belén"? Lo primero en lo que uno piensa, es el jaleo que se hace con el montaje del mismo, figuras, puentes, decorados de montañas, construcciones.... Pero parece ser que no es este el significado real, sino algo más culto, y el origen de esta frase proviene del relato Bíblico, que nos describe, cómo Belén por la llegada de tantos forasteros para empadronarse, pese a ser una localidad pequeña o precisamente por ello, era un caos.

Pero cuando coloquemos un Belén en casa o lo veamos en las calles, recordemos que detrás estuvo una mujer María Amalia de Sajonia que consiguió popularizarlo de tal manera que se considera como un elemento típicamente español.

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[1] .Estofar; 2.Decorar la madera esgrafiando sobre oro o pintando sobre él.
[2] Agustín Ceán Bermúdez: Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España.

 

 

 


 

 

Belén

Belén

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