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ISSN 1989-4163

NUMERO 28 - DICIEMBRE 2011

Anuncios Inclasificables

Inés Matute

Cansada de que su marido se pasase el día absorto jugando a videojuegos para adolescentes, Alison Bradley, una mujer de Utah, decidió darle un “sutil toque de atención” poniéndole en venta en una sección de clasificados on line. El anuncio con el que intentó no se sabe bien si bromear o librarse de semejante haragán, rezaba así: “Varón, 33 años. Fácil de mantener, sólo necesita comida y agua cada tres/cinco horas. Por desgracia, también necesita  conexión a internet y espacio para jugar”. 

Lo he pensado bien y tengo varios conocidos que estarían encantados de poner a sus esposas en venta. Su anuncio saldría infinitamente más caro, dado que las susodichas no se conforman, desgraciadamente, con jugar al mus y beber agua de Vichy. Su texto, más o menos, sería el siguiente: “ Traspaso o regalo hembra de edad inconfesable – calculo que ronda los cuarenta- por no poder atender. Mantenimiento complicado, pues la moza en cuestión necesita: masajista diplomado (la pobre sufre frecuentes dolores de espalda), personal trainer (le gusta estar en forma), personal shopper (necesita ayuda para elegir los trapos), coach (anda baja de autoestima), psiquiatra (para las recetas de los ansiolíticos), psicólogo o psicoanalista argentino  (se siente una incomprendida), profesor de yoga (le atrae mucho todo lo oriental), criada interna (sin ella está perdida), cocinero (hay cosas que es mejor dejárselas a un profesional), constantes servicios de peluquería y esteticienne (hay que proyectar una imagen de belleza y éxito, todo el mundo lo sabe), así como un chofer (la pobre se estresa mucho cuando conduce). ¡Ah! Y un experto en uñas de porcelana, que son ideales de la muerte y las manos son cosa de mucho lucir”.

Un chollo de señora, vamos. Supongo que, con este texto, la mayor parte de los hombres se echarían para atrás. Gracias al cielo, sólo es necesario añadir una palabrita para que el teléfono empiece a sonar. La palabra es “Viciosísima”.  No, no, no he dicho “ninfómana”, que eso da un poco de repelús y suena a problemas por anticipado. He dicho “viciosísima”. Ante eso, se funden.

Inclasificable

 

 

 

 

 

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