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ISSN 1989-4163

NUMERO 22 - ABRIL 2011

Las Chicas son Comiqueras

Josep Oliver

¿Hay cómics hechos por y para chicas? La verdad es que sí. Y lo demuestran cada vez más autoras, ya no las que se citan siempre: Marjane Satrapi y su Persépolis, o Aurelia Aurita con su Fresa y chocolate. Porque, gracias a que el cómic parece vivir un próspero momento editorial (al igual que la narrativa en general), parece que somos testigos de la aparición de cada vez más títulos que buscan expandir la franja de lectores con lo que en inglés llaman "casual readers": lectores que se acercan al cómic por una temática que les interesa y no por su afición al género. Hay, claro que sí, obras de autor (o más bien, de autora), donde el género se convierte en un factor muy importante a la hora de valorar la historia que se nos cuenta. Recordemos los casos citados al inicio o el caso de Travesía, de la grancesa Aude Picault. Pero también hay espacio para una temática más liviana, que simplemente busca retratar la azarosa vida moderna de las mujeres.

Es en esa línea donde la poliédrica editorial Océano ha publicado en los últimos años algunas de las obras de la joven autora francesa Pénélope Bagieu, en una serie llamada Antes muertas que sencillas, que ya es una declaración de intenciones sobre su contenido.

Bajo ese título, Antes muertas que sencillas, Océano ha publicado dos obras de Bagieu, una titulada ¡Mi vida es lo más!, que consiste en una serie humor gráfico, de sketchs breves basados en las experiencias cotidianas de su protagonista, Penélope Jolicouer, alter ego virtual de la misma autora. Por sus páginas desfilan situaciones en las que una chica de nuestros días se reconocerá inmediatamente: el apuro por las tallas de ropa, las relaciones sociales en el trabajo, la preocupación por el peso y la figura, el pujante instinto maternal, el indiscernible y a la vez simplicísimo mecanismo mental masculino...

Por otra parte, en Josefina, la autora pasa del chiste de página a entera, a la estructura de viñetas tradicional del cómic, para presentar páginas autoconclusivas que vuelven sobre los mismos temas femeninos antes comentados: la moda, las amigas, el amor, la dieta... Sólo que esta vez el desarrollo narrativo está mejor trabajado.

El dibujo de Bagieu no es nada del otro mundo. Es una autora joven y no puede evitar el influjo de un cierto estilo manga (Yushito Usui, el autor de Shin Chan, sobre todo). No es un dechado de virtudes gráficas, pero tampoco lo necesita. Lo que cuenta es lo que hay en el fondo. Un rasgo de la atracción, por otra parte, muy propio de las mujeres. Bagieu no busca trascender, ni llevar el cómic a un nivel nuevo, simplemente hace costumbrismo, retrata un tipo de chica, la mujer joven de una sociedad occidental contemporánea, de una clase media-acomodada, que tiene unas determinadas preocupaciones y un determinado modo de vida. No es mejor ni peor que otros, porque tiene también sus pequeñas miserias y su punto de frivolidad. Por eso constituye un buen retrato de nuestros tiempos, a la vez que está encaminado a un público muy específico. El lector masculino apenas sentirá empatía con lo que lee; quizá, sí, podrá vislumbrar que son situaciones que le caen cerca, pero serán las mujeres las que disfruten de estos dos títulos.

Josefina

Mi vida

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